MAPA DE SUPERVISIÓN




Transcripción Digital con fines exclusivamente didácticos


TEMA 2.3.1. Tomado de:


Salama y Castanedo (1984) Manual de Psicodiagnóstico, intervención y supervisión para el psicoterapeuta. Manual Moderno: México.
Cap. 13 “Mapa de Supervisión” pp. 87-94




MAPA DE SUPERVISIÓN

El mapa de supervisión es, dentro de nuestro marco teórico, una guía para el terapeuta Gestalt donde, a través de las áreas investigadas figura una breve explicación científica de las entidades nosológicas y las autointerrupciones encontradas en el ciclo de la experiencia. Tiene la finalidad de establecer la mayor vinculación posible entre los hallazgos dentro de la sesión terapéutica, los conceptos acerca de las fases del ciclo de la experiencia y la expresión de los trastornos psíquicos por un lado, y los hechos concretos, obvios que nos ofrece el contacto con el paciente, por otro.
Al mismo tiempo, este mapa de supervisión favorecerá la observación y será la base para que el terapeuta emplee las estrategias necesarias a través de la creación de ejercicios y experimentos que permitan al paciente facilitar tanto el crecimiento de su potencial humano como la madurez emocional de su personalidad, al igual que obtener en, términos de Laura Perls, su autoapoyo.

PAUTAS DEL MAPA DE SUPERVISIÓN

Dentro de las pautas del mapa encontramos diferentes áreas en que la relación paciente-terapeuta y el contacto entre estos son la base de la observación.

CLAVE DE ACCESO

La clave de acceso se definirá como la pauta que el paciente expresa verbalmente y que maraca el acceso a un lenguaje común entre éste y el terapeuta facilitando así la relación empática y el contacto.
Estas claves de acceso son de diferentes tipos: auditiva, cuando el paciente expresa frases “oye”, “escucha”, etcétera, a modo de entrada a preguntas o declaraciones; visual, cuando el paciente dice, por ejemplo: “mira”, “ve”, “observa”, etcétera, al inicio de su conversación; cinestésica, cuando el paciente incluye expresiones como “siendo que…”, “al referirse a cualquier contacto que tenga en sus diferentes zonas y mixta, cuando dentro de esa pauta, el paciente puede combinar sus claves encontrándose frases como “oye”, “mira…”, “veo y siento…”, etcétera, dando infinitas combinaciones y utilizando así varias áreas de relación.

ZONA DE RELACIÓN

Ya hemos hablado acerca de las zonas de relación que cada uno de nosotros utilizamos, lo ideal, es que el paciente reaprenda a estar en contacto con cada una de ellas en un flujo constante.
Estas zonas son tres:
1. Zona interna: Que va desde la piel hacia adentro y se define como la zona visceral.
2. Zona externa: Que se delimita de la piel hacia fuera e incluye el contacto del organismo con el ambiente.
3. Zona de fantasía: Que está ubicada en los pensamientos, ideas, fantasías y sueños que la persona tiene, es decir, que corresponde a los procesos mentales.

MAPA DE LA NEUROSIS

Definido anteriormente, en donde la persona pasará de una etapa a la otra según el momento, su aquí y ahora, y el riesgo que decida tomar.
Hay varias capas:
1. Señales.
2. Como si.
Estas dos etapas están vinculadas más con los papeles que cada persona desempeña socialmente, es decir, el nivel racional.
3. Callejón sin salida o atolladero.
4. Implosión.
5. Explosión. Está relacionada más con la etapa existencial por la que atraviesa el paciente.

FASES SISTÉMICAS

Dentro de estas fases podemos establecer la forma en que se establece la relación terapeuta-paciente en orden progresivo, son fases por las que atraviesa toda relación humana desde el nivel de pareja, hasta el grupal. Estas fases son:
a. Indiferenciación: Donde cada uno se conoce a sí mismo y se diferencia uno de otro (relación yo – tú: “yo soy, yo y tú eres tú”; límites claros al contacto).
b. Identidad: Donde la relación se establece a través de una identificación con el otro. Las partes de uno se relacionan con las partes de otro en una meta común. No obstante que hay una diferenciación entre uno mismo y los otros, esta etapa, tiene una fase de dependencia (pseudointimidad).
c. Influencia: La relación ha crecido de tal forma que la opinión y observación del otro es importante para la persona, tomando en cuenta el crecimiento paralelo de cada uno, así como su autoapoyo, dentro de esta relación. Se da también la contra dependencia.
d. Intimidad: Se llega así al conocimiento en un plano de persona a persona, siendo la interacción entre ambos de honestidad, respeto y responsabilidad; contacto, acción para completar el ciclo. Esta etapa contiene la independencia.


ESTADOS AFECTIVOS

Encontramos dentro de la relación terapeuta – paciente, que los estados afectivos con que se muestra éste último conllevan dos niveles, uno manifiesto, en donde expresa conscientemente su estado de ánimo, y otro latente, donde, trabajando al polaridad y facilitando su darse cuenta, se encuentra el estado afectivo real, que será el que se trabaje dentro de la sesión integrando ambos niveles.
Las emociones son la expresión de nuestra excitación fundamental, las formas y medios para expresar nuestras elecciones y satisfacer nuestras necesidades. Dentro de estos estados afectivos (latentes o manifiestos) encontramos: ansiedad, angustia, tristeza, alegría, excitación sexual, apatía, enojo, calma, odio, amor, confusión, miedo, etcétera.

ESTRUCTURA DE LA COMUNICACIÓN

La comunicación está estructurada en diferentes niveles:
1. Superficial: Donde no encontramos datos significativos y el paciente solo dará respuestas socialmente aceptadas.
2. Medida: Donde el paciente da aportaciones acerca de opiniones, deseos y fantasías.
3. Profunda: Donde el paciente trabajará fantasía, deseos, pasatiempos e ideas que tiene de su existencia, promoviéndose el darse cuenta y obteniendo datos específicos (figura clara).

AUTOESTIMA

La autoestima esta constituida pro el concepto que el sujeto tiene de sí mismo, interés personal, valores con los que se maneja y los anhelos de cambio y de llegar a las metas que se propone. Podemos confiar en nuestra sabiduría orgánica para definir sus propias fronteras de interacción con el ambiente.
Se da en tres niveles:
1. Bajo: Hay un concepto pobre de sí mismo, donde los demás tienen más valor.
2. Medio: En donde la valoración de sí mismo se encuentra equilibrada entre lo que cree que puede llegar a ser y lo que se propone.
3. Alto: Donde el concepto de sí mismo sobrepasa en alto grado lo que realmente se llega a hacer. La persona que se considera grande, fuerte, etcétera, y minimiza, las situaciones problemáticas, por lo que no emplea toda la energía vital disponible.

LOCALIZACIÓN

Dentro de esta pauta encontramos la diferenciación de la Gestalt o necesidad del paciente; trabajamos delimitando y localizando la figura del fondo dentro de un contexto determinado.
a. La figura: Que se define como la necesidad que emerge en ese momento.
b. El fondo: Que da apoyo a la figura de donde ésta emerge.
c. El contexto: Que será lo que delimita el fondo y la figura, incluyendo el campo, el ambiente y el aquí y ahora.
El proceso de formación figura-fondo es dinámico y ocurre cuando las necesidades, urgencias y recursos que se hallan en el campo otorgan progresivamente sus poderes de interés, claridad, brillantez y fuerza a la figura dominante.

TRABAJAR LA FIGURA

Una vez hecha la localización de la figura, y habiendo delimitado la necesidad que en esa sesión terapéutica se trabajará, se inicia este trabajo en diferentes etapas:
a. El calentamiento: Es donde teniendo una base de trabajo (figura), se negocia una cuerdo entre el terapeuta y el paciente, graduando el trabajo según las dificultades que el cliente experimenta al poner de manifiesto conciencia y concentrarla al lado de la energía, en el desarrollo de un tema.
Dicho caldeamiento tiene dos niveles: inespecífico o trabajo de respiración y locomoción, y específico o trabajo de figura primordial.
b. Acción: en esta etapa se generan, tanto ene l cliente como en el terapeuta, factores que le ayudan a sostenerse durante un experimento. Se elige y ejecuta así un experimento particular, retomando las fases del ciclo de la experiencia, desde la sensación hasta el cierre del ciclo.
c. Retroalimentación: En esta capa se instruye al paciente, favoreciendo el insight así como el darse cuenta, quien expresa lo que por el momento aprendió o descubrió.


RELACIÓN SISTÉMICA (SISTEMA)

El terapeuta es fundamentalmente una pantalla de proyección donde el paciente observa su propia potencia, la cual siente perdida; la tarea de la terapia es hacer que el paciente recupere ese potencial.
Así, el terapeuta actúa como catalizador al ayudar al paciente a vencer la evitación y los obstáculos; la principal herramienta que tiene el terapeuta es él mismo.
Esta relación o encuentro, por las actitudes del paciente, se presenta de dos maneras:
a. Competitiva: En la que la actitud o los juegos del paciente pueden ser nutritivos, tóxicos o mixtos.
b. Cooperativista: Que puede ser a nivel superficial, medio o profundo.


TOPDOG – UNDERDOG O DOMINANTE Y SOMETIDO

Los opuestos polares y universales que aparecen en forma de innumerables papeles específicos, han sido calificados por Perls como “topdog” (dominante) y “underdog” (sometido), cuyos papeles básicos son en el mismo orden: “tú debes” y “no puedo”.
Los papeles del dominante se distinguen por ser directivos: controla, abruma, sermonea, intimida, amenaza, sobre todo impone sus propias reglas a los demás y a sí mismo.
El sometido trata de controlar indirectamente, mediante la pasividad: sabotea, olvida, llega tarde y no puede evitarlo, se esfuerza mucho, fracasa, aplaza todo, se confunde y no se compromete.
En el mapa será necesaria identificar qué papel (de persona inferior a persona superior) está desempeñando el paciente, para obtener el control, así como su característica de personalidad que más utilizaba (dominante, sumiso, agresivo – pasivo, dependiente, independiente, extrovertido – introvertido, etcétera).

JUEGOS DEL PACIENTE Y EL TERAPEUTA

En relación con el punto anterior, el paciente iniciará representando papeles en los que con su actitud tratará de obstruir su comunicación. Así mismo, el terapeuta responderá con los papeles opuestos con el fin de establecer una relación y una mayor apertura a la comunicación.
Estos juegos se representan como perseguidor, víctima, salvador, neutro, sabio, ignorante y social entre otros.



SISTEMA DE COMUNICACIÓN

La comunicación entre el terapeuta y el paciente aparece con diversas modalidades: aceleradas, media, retardada; depende de cada uno de los integrantes, en su forma de expresión que puede ser tanto verbal como no verbal.


Fig. 13-1 Ciclo de la experiencia Salama - Castanedo







Cuadro 13 – 1




ZONA DE RELACIÓN

interna
externa
fantasía

FASES SISTÉMICAS

Indiferenciación
Identidad
Influencia
Intimidad

ESTADOS AFECTIVOS

Manifiestos Latentes
Ansiedad Angustia
Tristeza Alegría
Sexual Apatía
Enojo Calma
Odio Amor
Confusión Miedo

ESTRUCTURA DE LA COMUNICACIÓN
Superficial
Medida
Profunda

AUTOESTIMA
Bajo
Medio
Alto

LOCALIZACIÓN
Figura
Fondo
Contexto

TRABAJAR LA FIGURA
Calentamiento
Acción
Retroalimentación

RELACIÓN SISTÉMICA

Competitiva:
nutritivos
Tóxicos
mixtos

Cooperativista:
superficial
medio
profundo

TOPDOG
UNDERDOG

tú debes

no puedo

JUEGO (P) JUEGO (T)
Perseguidor Víctima

Salvador

neutro
Sabio

ignorante

social


SISTEMA DE COMUNICACIÓN

Acelerada
Media
Retardada

JUICIO DE REALIDAD

Normal
Superficial

Alterado
Profundo

CLAVE DE ACCESO

auditiva
visual
cinestésica
mixta

MAPA DE LA NEUROSIS
Señales
Como si
(existencial)
Atolladero
Implosión Explosión



JUICIO DE REALIDAD

El juicio de realidad es la capacidad del paciente para diferenciar sus zonas de relación. En el enfoque guestáltico se considera al individuo como una función del campo organismo – ambiente. Su conducta es un reflejo de sus relaciones dentro de ese campo.
Así, sus formas de interacción deben ser necesariamente fluidas y cambiantes, porque, si ha de sobrevivir, tiene cambiar constantemente (juicio de realidad normal). Cuando el individuo se vuelve incapaz de alterar sus técnicas de manipulación y de interacción, surge el juicio de realidad alterado en forma superficial (fantasía) o profunda (alucinaciones, etcétera).